LA CAMPANA DE HUESCA:
El rey Aragonés Ramiro II, por su condición de monje, fue muy mal recibido por la nobleza de Aragón. No era ni respetado ni obedecido. Consultando el caso con el Abad del monasterio al que había pertenecido, éste se limitó a bajar al jardín y cortar las flores más altas. Al emisario le dio este escueto mensaje: “Id y contad a vuestro rey lo que habéis visto”. Ramiro II entendió la lección. Reunió a los principales nobles de su reino para presenciar la fundición de una campana, cuyos sones serían escuchados en todo el mundo. Según iban llegando los nobles, mandaba cortarles las cabezas y colocarlas en forma de rueda. Tan extraño y macabro corro sería coronado por la cabeza del principal cabecilla, a manera de badajo. Formaban una campana, la campana de Huesca. Los ecos de este escarmiento se oyeron en todo el mundo.
EL NACIMIENTO DE MONTE PERDIDO:
Existía en los pirineos un ermitaño muy alto que prefería vivir alejado de la sociedad, por ello la gente le tenía profundo temor. Un buen día, un cazador orgulloso decidió ir a cazarlo y darle muerte. Así fue y lo mató. Cuando volvió al pueblo fue a contarlo a sus vecinos. En el preciso instante que daba la noticia cayó un rayo sobre él. Tras esto, de entre las nubes, apareció un monte, era el alma del ermitaño, y se llamó Monte Perdido. (Esta leyenda no podría haber aparecido aquí sin la colaboración de mi amigo Pedro Villar, que fue quién me la narró). Además existe otra interpretación. Dicen que acudió un pobre mendigo a un pastor montañés y le pidió algo de comida. El pastor, duro de corazón, le reprochó que él también tenía hambre. El mendigo insistió y el pastor le dio la espalda. Así que el mendigo le dijo “Te perderás por avaricioso, y allí dónde te pierdas saldrá un gran monte, inmenso, tan grande como tu falta de caridad”. Y dicen que se nublo el cielo y se espantaron todas las ovejas y el perro y lo perdió todo y él se convirtió en el monte perdido.
PIRENE (Leyenda griega):
Cuenta la leyenda que el Héroe griego Hércules se enamoró de Pirene (una de las pléyades), hija del dios Atlas. Pero Pirene rechazó a Hércules. El enfado de Hércules fue tal que con un hacha dividió España de África e inundó con el mar Mediterráneo la Atlántida, donde vivía Atlas y Pirene. Pero ella consiguió huir y se escondió en un zona entre España y Francia. Cuando Hércules iba buscando en todo el mundo y estaba cerca de ella, esta hizo una gran pira y quemó todos los árboles para no ser encontrada. Y lloró, y sus lágrimas crearon los ibones. Cuando al final la encontró Hércules, vio que Pirene estaba muerta y sonriente de haber burlado a Hércules. Este, lleno de tristeza la enterró con todas las piedras que encontró creando una gran cordillera que denomino Pirineos en recuerdo a Pirene.
EL PRIMER ALMOGÁBAR (Fortuño de Vizcarra):
Los moros habían invadido España y se iban acercando al norte. El terrible Ben-Awarre iba acercando las tropas moras a los Pirineos. Allí, en Riguala, vivía el gallardo Fortuño de Vizcarra. Un día Fortuño acudió a la caza de jabalíes, y feliz de regreso a casa observó su pueblo ardiendo en llamas. Allí se encontraban su hijo Martinico y su esposa Gisberta. Al llegar a casa estaban ambos en un rincón viendo, atemorizados, su casa arder y ellos debajo. Fortuño tomó a los dos, y los montó en una mula y consiguió salir fuera del pueblo en dirección a Roda para buscar refuerzos, pero observó que también ardía en llamas. Allí vivían su madre y su hermana. Dejó a su esposa e hijo en la iglesia y acudió a casa de su madre. Allí solo encontró el cadaver de su madre. Su hermana había desaparecido. Volvió a la iglesia y su esposa y su hijo también habían desaparecido. Los buscó pero los encontró muertos. Entonces nació de dentro una rabia tal que se hizo bandolero atacando por entre las montañas a los moros. Y lo llamaban “Almogábar”, es decir, el salteador de caminos, y con él se irían juntando otros muchos aguerridos montañeses, los “Almogábares”.
EL FANTASMA DE CELINA:
En el siglo XIX, a Pueyo de Jaca acudían los Marqueses de Sain Lary, que acababan de tener dos hijos. Acababan de contratar a Celina (la hija de un lord inglés) como niñera e institutriz de los pequeños. Celina tenía constumbres aristocráticas, por lo que no solo se dedicaba al cuidado de los pequeños sino que también mantenía relaciones públicas y era una excelente pianista. Aquel año iba a ofrecer a la aristocracia local la “pavana para una infanta difunta” de Ravel. El día de todosantos estando paseando a los pequeños por el bosque, se sentó bajo un árbol y se puso a leer una novela. Y una ráfaga de aire se llevó el carrito cuesta abajo hacia el río Gállego. Ella corrió tras él, pero no pudo evitar la tragedia. Y triste, decidió echarse al agua y ahogarse también. Desde entonces aparece en el caserón de los marqueses, cada día de Todosantos, el espíritu de Celina tocando en el piano la triste pavana de Ravel.
LA MISA DEL DIABLO:
El valiente Barón de Artal y Puymora que había participado, allá por el siglo XIII, en la Reconquista, entregó el título a su hijo cuando fue mayor, buscando algo de paz. Pero se encontró aburrido y un buen día acudió al monte a cazar, pero sus reflejos no eran los de antes, por lo que se vio frustrada la cacería. Y cuando volvía a casa observó un jabalí salir de entre los matorrales, lo apuntó con la flecha y cuando le iba a dar el jabalí hablo “No me mates, tendrás tu recompensa”. El Barón sorprendido, bajo el arma y se retiró a casa. A las horas, de entre la chimenea apareció el diablo en persona. Le agradeció que no disparase al jabalí, pues ese era él y a cambio se le ofreció a hacerle un favor. El Barón renegó, pues no quería nada de él, pero el diablo siguió insitiendo. Así que preguntó por su hijo. Lucifer le dijo que estaba sano y dejó encima de la mesa un tizón de la chimenea, y desapareció por donde vino. Al despertar al día siguiente su esposa le dijo que había soñado con la Virgen que le había dicho que hiciese una capilla en su honor. El barón le contó la historia del diablo y fue a enseñarle el tizó cuando observó que se había convertido en oro. El barón, con ese tizón pagó la construcción de una Ermita, la Ermita del Diablo, y allí cada año se realiza una misa, la Misa del Diablo.
LAS BRUJAS DE NOCHEBUENA:
Cuenta la tradición que las brujas del Pirineo se reunían todas las Nochesbuenas en el pico del Turbón, donde se realizaban aquelarres y misas satánicas. En un pueblo cercano, las Nochesbuenas las pasaban con felicidad, abundantes comidas y misas del gallo. Un año, una familia (la casa del señor Tomás) salió en pleno (menos la abuela, ya vieja, que quedaba en cama) a la misa del gallo a medianoche. De vuelta, para continuar con la fiesta, el señor Tomás acudió al corral a por vino y observó que su mejor mula (Capitana) estaba muerta y con unos arañazos en el cuello. La fiesta acabó allí. Al año siguiente se pudo comprar un nuevo mulo (Carbonero) y en la nochebuena, al regresar de la misa del gallo vieron que el mulo estaba desangrándose por el cuello. Todos quedaron estupefactos. La historia se había repetido de nuevo. Al año siguiente el hijo de Tomás, Antonier, decidió quedarse en la cuadra a vigilar. Cuenta la historia que con el calor que había en la cuadra el joven Antonier se acabó durmiendo, pero despertó a medianoche y notó a los mulos nerviosos, intentó encender un fósforo, pero tras encenderlo algo lo apagó. De nuevo volvió a intentarlo y pudo observar un gato negro en el lomo de una de las mulas. Tomó un garrote y le dio con todas sus fuerzas al gato. Cuenta la leyenda que al día siguiente la abuela amaneció malherida en una pierna.
EL HOMBRE MUERTO DE GUARA:
Yendo por la carretera de Huesca a Barbastro, en el tramo desde el Estrecho Quinto hasta Angües se puede observar como el monte de Guara tiene aspecto de un hombre muerto. Todo ocurrió cuando las montañas tenían pasiones humanas. Había un hombre, Gabardón, que tenía una hija, Gabardiella, que como él, le encantaban los montes. Gabardiella se enamoró locamente de un monte, el monte Gratal. Su padre no lo deseaba porque era pequeño, feo y sin vegetación. Así que se las apañó para evitar que se volviesen a ver. Pero ella fue al encuentro con el Gratal. El padre acudió al monte de Guara para evitar que se reencontrasen. Cuando llegó los separó de un manotazo e hizo correr de entre ellos el Flumen por la Foz del Salto de Roldán. Gratal se negó a aceptar que jamás volvería a estar con Grabadiella y una noche, tomó desprevenido al gigante Guara y le asestó un golpe mortal. Desde entonces podemos observarlo ahí muerto.
LA MISA DEL CURA DE BENASQUE:
Cuenta la leyenda que en Benasque, una lluviosa mañana, se oyeron tocar las campanas de misa muy temprano. Doña Pilar, ferviente religiosa, acudió extrañada a esa misa a horas intempestivas. Al entrar en misa observó que el sacerdote no era el habitual (mosén Francisco), pero no le dió importancia hasta que no se cerciró que el sacerdote era un esqueleto en descomposición. A ella le dio un desmayo y hasta dos horas después nadie paró por la iglesia y pudo recogerla y despertarla. Al final accedió a contar lo sucedido. A los pocos días se volvió a tocar a misa a una hora poco habitual y tres fieles acudieron y huyeron al comprobar que era un muerto el que decía misa con voz cavernosa. Todo el mundo empezó a temer al cura y se preocupaban de cerrarlo todo para que no entrase en casa. Solo Don Roque afirmó que se trataba de un alma en pena que necesitaba de una misa para encontrar el descanso eterno. Asi fue que convocó al pueblo a que asistiese a la siguiente llamada. Varios días después se volvieron a oir las campanas y acudieron varios vecinos de Benasque. Pero, al ver la fealdad del muerto que presidía la misa, todos menos Don Roque huyeron de la iglesia. Don Roque aguantó y rezó fervorosamente hasta el final de la misa. Cuando terminó, abandonó el altar el cadavérico sacerdote hacia la sacristía. Desde entonces ya no se ha vuelto a parecer aquel cura de Benasque.
LA LEYENDA DEL ANETO:
Dicen que había un gigante malvado llamado Netú entre los Pirineos. Se sabía que cuando alguien se perdía por entre los montes y no regresaba con seguridad había sido matado por Netú. Todo el mundo tenía un pánico atroz ante tal detestable ser. Un día llegó un peregrino bondadoso que se acercó a las montañas y pretendía cruzar los Pirineos para continuar su camino al norte. La gente insistio por que no cruzase los pirineos, pero él no hizo caso. Tras varios días de caminata, llegó a un valle y vio un rebaño de ovejas. Acudió en busca del pastor para que el diese agua y comida. Entonces apareció Netú que se la negó. El peregrino respondió “veo que tienes duro tu corazón, ojalá todo tú te conviertas en piedra” y Netú se quedó petrificado. Dicen que el peregrino era Dios.
EL BARÓN DE ESPÉS:
Hubo una vez en Espés un Barón tirano y vanidoso. Era el Barón Don Bernardo. Tenía esclavizados a sus siervos y ansiaba a una joven novicia del monasterio de Obarra. Pronto empezó a mandar regalos al Monaterio para que se le diese a la jovencita como esposa. Tanto los frailes como los vasallos estaban hartos de sus actitudes, e hicieron causa común para acabar con él. Un buen día, el Barón acudió, como de costumbre, a cazar al monte. Tras él iba medio señorío en su busca. Una bruja del Turbón acudió a prevenirle, pero él se burlo de ella. De vuelta de la caza volvió por el valle de un barranco, y desde arriba los aldeanos le lanzaron piedras, y en el valle, los monjes les soltaron perros mastines rabiosos. Cuando se presentó la justicia nadie sabía nada. Habrán sido las brujas del Turbón.
LA LEYENDA DEL FORMIGAL:
Cuentan que había una vez dos montes pequeños y pobres. Anayet y Arafita. Pero eran felices por su honradez y sencillez... y por su bella hija, Culibilla, la montaña más hermosa del Pirineo. Pero un día Balaitús, un monte fuerte y temido por todos quiso quedarse con ella. Así que se plantó ante Culibilla, y esta, que no quería a Balaitús gritó “A mi las hormigas” y todas las hormigas blancas del Pirineo cubrieron a Culibilla para salvarla de Balaitús. Este, asustado, emprendió la huida. Culibilla, agradeció a las hormigas clavándose un puñal en su pecho para guardar allí a todas las hormigas (el forau de Peña Foratata, en forma de hormiguero), por eso no se encuentra ninguna hormiga en sus alrededores. Y Culibilla se hizo llamar desde entonces, en honor a las hormigas, Formigal (que en fabla aragonesa significa hormiguero).
EL PUENTE DEL DIABLO DE ENTREMÓN:
Había un pueblo cerca de Aínsa llamado Entremón. Allá por el siglo VIII, cuando los moros intentaban llegar al pirineo, el rey del lugar estaba atemorizado pues la única salida que tenía el pueblo era un barranco con el río Cinca abajo. El paraje era tan inóspito que, se decía, ni el propio diablo podría cruzar. Y fue el propio diablo el que se le apareció al rey del lugar. Se ofreció a construirle un puente que cruzase el Cinca y que pudiesen escapar de los moros, a cambio le daría las tres jóvenes más guapas del lugar (dos de ellas eran hijas de el rey). En principio este se negó en rotundo, pero echando cuentas comprendió que era preferible que se perdiesen tres que no todo el pueblo. El trato fue que en una noche el diablo hiciese el puente. Debería concluirlo antes de que el primer gallo cantase. Y lo primero que hizo el diablo fue matar a todos los gallos. Y emepezó a construir velozmente el puente. La gente estaba atemorizada y los novios de las jóvenes se recorrieron media sierra buscando un gallo. Cuando lo encontraron acudieron pero el gallo se negaba a cantar. Mientras el demonio estaba concluyendo la obra, así que cuando felizmente iba a colocar la piedra definitiva se oyó el canto de un gallo. El demonio palideció al comprobar su derrota y huyó del lugar. Quien había cantado no fue un gallo sino una de las hijas, atemorizada de ser llevada al infierno con Lucifer.
LOS AMANTES DE GRAUS:
Rodrigo Mur, señor de la Pinilla (que fue un pillastre, perseguido por la inquisición y que para congraciarse entregó a Felipe II al Justicia Lanuza) quería que su hijo, también Rodrigo, se casará con la bella Doña Margarita de Solano, heredera de una de las más famosas fortunas de Graus. Pero a Rodrigo le gustaba otra mujer, Marieta (o Marica). Muy pronto llegaron discusiones entre padre e hijo sobre el tema. Al final la muerte de Rodrigo padre, allanó el camino a Rodrigo hijo, que logró casarse (en contra de las tradiciones de los nobles sobre casamientos amañados). En Graus aparecieron disparidad de opiniones y se mantuvo en vilo todo el pueblo por ver con quien se casaría el joven Rodrigo. Para auyentar todos los cotilleos, Rodrigo hizo una inscripción en un zócalo que decía “Rodrigo ama a Marica”. Y aun hoy en día, si se visita Graus, se puede encontrar esta inscripción.
LAS TRES CONDICIONES:
Cuentan que había en un ibón del pirineo un hada que aparecía de entre sus aguas. Un montañés se enamoró perdidamente del hada y le pidió que se casase con él. Ella dijo que aceptaría el día que viniese “ni en ayunas ni comido, ni vestido no desnudo, ni a caballo ni a pie”. Sin duda alguna era una negativa, pero el montañés se las ingenió para conseguirla y acudió al ibón con tres granos de ordio en la boca, cubierto con una red de pescador y montado en una cabra. Había cumplido las tres condiciones y el hada tuvo que casarse con él.
LA BASA DE LA MORA:
Dicen que si se acude en la noche de San Juán al ibón de Plan y uno se zambulle dentro del agua poco antes de amanecer, y tu corazón está limpio, verás una cosa sorprendente. De entre el agua saldrá una figura de agua, que va tomando forma de mujer con serpientes enroscadas en todo su cuerpo y que danza un baile peculiar sobre las aguas del ibón. Todo tiene una explicación, se dice que es el alma en pena de una princesa mora que se perdió entre los riscos de Gistau buscando a su príncipe. Por ello a este ibón de Plan se le conoce como la basa de la Mora.
EL PRIOR DE URMELLA:
No hace mucho que en Urmella (barrio de Bisaurri) existe una iglesia de un monasterio y junto a ella una serie de casas. Una de ellas daba pared con pared con la iglesia. Cuentan que una mujer y su cuñada fueron a esa casa a pasar unos días que era de unos familiares suyos. En la velada, a media noche, cuando se encontraban ambas dormidas oyeron una campanilla, se asomaron al pasillo y vieron un monje encapuchado tocando la campanilla y diciendo en aragonés “soc el prió, soc el prió” (Soy el prior, soy el prior). Y desapareció al poco por una pared que daba a la iglesia. Ambas mujeres desconcertadas volvieron a dormir. La historia se repitió las dos siguientes noches, y decidieron hablar con los familiares dueños de la casa. Supusieron que era un alma en pena y decidieron dejar un bote con legumbres encima de la mesa. Al amanecer se encontraron separadas del bote treinta y dos judías puestas en hilera. Esto significaba que necesitaba treinta y dos misas para alcanzar el eterno descanso. Así lo hicieron y desde entonces en Urmella no se ha vuelto a ver al prior.
LA HISTORIA DEL ZAPATERO REMENDÓN Y EL DEMONIO:
Cuentan que a un pueblo del Alto Aragón acudió un zapatero remendón por nochebuena. Se le dió hospedaje y en medianoche observó, estando en la cama, que dos mujeres de la casa levantaban una baldosa, sacando un ungüento. Se frotaron con él y dijeron “por encima de rama y hoja, a bailar al Turbón” e inmediatamente salieron disparadas por la chimenea. El pobre zapatero se levantó de un susto, y decidió imitarlas. Se untó y dijo “Por entremedio de rama y hoja, a bailar al Turbón”. El caso fue que se equivocó al decirlo y en vez de volar sobre los árboles fue entre las ramas. Así que llegó todo malherido al Turbón y allí se encontraban cientos de brujas esperando a adorar al demonio. Había una fila india y todas las brujas acudían a besarle el trasero al demonio. Así que intrigado al zapatero le llegó el turno y no le apeteció dárselo, así que le pinchó con una aguja de zapatero. El demonio dio un respingo, pero no dijo nada. Al poco el jefe de las brujas dijo de nuevo “Otra vez a adorar al Demonio” y Satanás, asustado empezó a mirarle de reojo al zapatero y este, al mismo tiempo, empezaba a divertirse con el invento. Cuando le volvió a tocar besar el trasero del demonio este le dijo “tu pasa, pero no me beses, o al menos, afeitate el bigote”.
LA LEYENDA DE LAS TRES MARIAS:
Estas montañas siempre han tenido un enemigo, el frío y la nieve, también han tenido mitos y leyendas. Una de estas leyendas es la de tres princesas moras que se escaparon de la Aljafería de Zaragoza. El rey Mohamend se enfadó, y mando a sus mejores hombres a buscarlas. Sólo uno pudo seguir sus huellas, subiendo de Zuera a Huesca, luego a Laguarta y a Boltaña, las princesas ya estaban de camino de Francia, cuando advertidas por las gentes del lugar de la gran nevada que iba a caer, hicieron caso omiso, y les sorprendió en el camino, desaparecieron los hombres de Mohamend y las 3 princesas murieron acurrucadas a orillas del río Cinca, tanta nieve les cayó que se formaron estas 3 montañas hermanas, las "Treserols".